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Vinos

El vino es el eje central de las tabernas peregil, puesto que sus propietarios vienen de un pueblo vinícola llamado Manzanilla, en la provincia de Huelva, aunque diste a la misma distancia de la capital Hispalense.
En sus orígenes se crean pequeños despachos de vino que luego se convertirían en tabernas. En estos locales solo se servía el vino blanco de la localidad onubense, vino que el fundador de estos establecimientos, Francisco Gutiérrez Romero, pisaba la uva previamente recogida de sus tierras y una vez criado el vino por él, solo tenía que transportarlo a sus diferentes puntos de venta que a la mayoría bautiza con el nombre de La Goleta, pues así es como se llama el terreno donde tenía mayor parte de tierras.
Este vino blanco es un vino joven del año que no tiene nada que ver con el vino manzanilla que se da en la localidad donde desemboca el río Guadalquivir, aunque hay una teoría que apoya la gente de Huelva, y es que el nombre de este vino gaditano puede venir del pueblo de Manzanilla.
Esta teoría recuerda como hace muchos años atrás, antes de que los caldos de la provincia de Cádiz se hicieran famosos, los vinos del Condado a través del coto llegaban a la desembocadura del Guadalquivir, en el mar Atlántico, para que desde allí fueran transportados por barcos y se lo llevaran hacia el nuevo mundo.
Dice que Cristóbal Colón, los vinos que se llevó en su viaje del descubrimiento eran vinos del Condado de Huelva, zona vinícola de esta provincia. Y cuentan que una vez, los barriles de vino traídos del otro lado del río se quedaron en tierra y olvidados en la localidad Gaditana debido a fuertes temporales que impedían que los barcos zarparan hacia las américas.
Cuando al cabo del tiempo fueron en busca del vino, probaron su riqueza y entonces se preguntaron -"¿De donde era este vino?" -"Pues este vino es de Manzanilla", y entonces se quedó el nombre del pueblo onubense.
Esta es la teoría que apoya la gente de Huelva, los de Cádiz no. Nosotros como somos de Huelva la apoyamos.
La teoría de Cádiz se basa en que como es un vino de crianza y para que se dé la manzanilla fina tiene que estar al menos tres años en la bota, se forma en la cubierta del vino, dentro de la bota (barrica, bocoy o barril), una flora bacteriana que hay que romper cada año de crianza, y esta flora bacteriana se parece a la flor de la manzanilla, y los Sanluqueños se basaban en que la crianza del vino solo se puede dar en su localidad por el microclima que da la desembocadura del río Guadalquivir en el mar Atlántico.
Estas son las dos teorías, la gaditana y la onubense, quédense con la que ustedes más os guste. Pero como ya hemos dicho, como nosotros somos de Huelva, nos quedamos con la primera.
Francisco Gutiérrez se trae a trabajar a Sevilla a un joven chaval de 14 años, procedente de su pueblo (Manzanilla), era sobrino segundo suyo y se lo trae a trabajar a una de sus bodegas que hoy en día no existe, que era La Goleta de Santa María la Blanca.
Este joven se llamaba Juan García Avilés, y cuando llega 1941 Juan se hace cargo de La Goleta de Mateos Gago, pasando a su propiedad.
Entonces es cuando Juan conoce a los dueños de las viejas bodegas del Diezmo Nuevo de Moguer e introduce el auténtico vino de naranja en su establecimiento, de esto hace ya más de 40 años.
Este vino de naranja tiene su fórmula originaria en 1880, llamándose concrétamente vino aromatizado de naranja, y es un vino dulce amacerado con la cáscara de la naranja.
Es así como La Goleta de Mateos Gago es el primer establecimiento en vender vino de naranja y así lo reconoce la gran cantidad de clientela que acude a beber este caldo.
Esta misma bodega vende un reconocido Vermut que lleva el nombre del fundador de la bodega, Melquíades Saenz, que fue la primera marca de Vermut que se registró en España.
Este producto que suele beberse en el aperitivo, tenía mucha demanda en Sevilla, aunque en estos tiempos no. Desde nuestros establecimientos se está haciendo un fomento para que se vuelva a beber. Este fomento no es muy difícil puesto que se defiende el producto con un gran género como es el Vermut Melquíades Saenz.
A decir verdad, el consumo vinícola en la ciudad hispalense y comparándolo con tiempos anteriores, no pasa por un buen momento, puesto que el mercado de la cerveza acapara gran porcentaje del consumo, personalizándose en la marca sevillana de La Cruz del Campo. Marca cervecera que trabajamos con ellos durante más de 60 años, aunque uno de los pocos establecimientos de la ciudad que se caracteriza por sus vinos son los nuestros.
Tenemos que recordar que en la taberna Quitapesares se vende con gran demanda un vino de manzanilla saluqueña de las bodegas Pedro Romero que no está embotellada y gracias a esta demanda y que dos veces en semana es traída desde tierras gaditanas, la manzanilla que allí se bebe es natural y fresca, recordando que este vino es muy delicado.
Recordar que ya que hablamos tanto de las tabernas La Goleta, decir que además de la de Mateos Gago, aún existe otra que sigue siendo familiar en la calle Santa María de Gracia, que regenta Miguel Angel Pérez Casas, biznieto también de Francisco Gutiérrez.


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